sábado, 17 de octubre de 2015

La patria de Podemos


                “El patriotismo no es una bandera”, aseguran campanudos en el día de la Hispanidad los cachorros y cachorras (aunque estas son incorrectamente pocas) del circulo podemita ceutí (http://www.ceutaldia.com/content/view/109571/63/). El manifiesto de estos santones de la dignidad recalca su rechazo al patriotismo y a la bandera ya que la utilizan los peperos y otros poderes facticos que han hecho más pobre a nuestra sociedad y han recortado derechos a los ciudadanos. No solo relacionan al gobierno que solo gobierna para unas minorías con el patriotismo reprobable, también lo hacen con la CEOE y su fomento del empleo precario, rematando el escrito con un apocalipsis sobre no se qué de unos amos y unos esclavos sedientos.
Pero queridos camaradas, una cosa es la patria y otra el gobierno. Los gobiernos vienen y van, como las formas políticas del estado, pero la patria queda. El patriotismo es según la primera acepción de la RAE, el amor a la patria y esta es, la “tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos”. Sentir amor a la patria no tiene que ver con la eficacia del gobierno de turno o con la cercanía a la ideología del poder imperante en ese momento, de igual forma que el uso de la enseña nacional supera las contingencias políticas porque representa a la nación, es un símbolo, o sea, es una representación perceptible de una realidad, por lo que esta bandera representa a la nación española, la de ayer, la de hoy y la del mañana. Uno por ejemplo, se ha sentido igual de patriota cuando gobernaban los tardofranquistas de UCD, los corruptos felipistas, o la derecha actual corrompida o sin corromper e incluso con los podemitas que ya están demostrando su gusto por el nepotismo.
Resulta significativo que estos materialistas observen que la patria tiene que ver con la eficacia del gobierno o con su tendencia política haciendo gala de un pensamiento utilitarista muy alejado de la imagen de idealismo que pretenden transmitir.

El artículo 2 de la primera constitución liberal, la de 1812, rezaba: “La nación española es libre e independiente, no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona”. Así que independientemente de quien ejerza el poder y de la eficacia de su gestión, uno puede sentir amor por su patria y sus símbolos. Y ya puestos, ya que esta formación política se alimenta ideológica y materialmente del actual régimen venezolano, debería aprender de sus ciudadanos. En Venezuela nadie reniega de su bandera ni de su patria, ni crítica el patriotismo, da igual que defienda el régimen populista de Maduro o que se oponga a él, la patria y la bandera están por encima y son de todos. 

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